Reino nuevo

El Reino Nuevo se abre con la dinastía XVIII, tras vencer la dominación de los hicsos. Estos, según la tradición egipcia, habían perseguido la religión tradicional, aunque sabemos que los reyes adoptaron los nombres tradicionales, con lo que tampoco podemos constatar este dato. La expulsión de los hiksos surgió de Tebas, por lo que una vez expulsados, su dios Amon adquirió una importancia que hasta entonces no había conocido. . Es la época en la que la clase sacerdotal adquiere mayor importancia, se construyen grandes templos, se restauran los que ya existían y se dota de un poder al clero que no volverá a tener comparación. Es la época de Tutmosis, Amenofis o Ramses, caracterizada por el imperialismo y el equilibrio en política interior. Durante este período se crea la figura del Jefe de los servidores del dios del Alto y Bajo Egipto, que en un principio correspondía al visir. Esto nos da una idea del poder que sobre la religión ejercía el faraón. Posteriormente este título pasa a manos de los sacerdotes de Amón.

Durante la época de Hatshepsut el gran sacerdote Hapuseneb obtuvo primeramente el título religioso y posteriormente el de visir, consiguiendo unir en una misma persona todo el poder religioso y político del país. Esto permitió que todos los bienes de los templos dejasen de estar administrados desde fuera y el gran sacerdote pudo acaparar gran cantidad de riquezas. A la muerte de Hatshepsut, Tutmosis III mantuvo la estrategia, nombrando a Menjeperre-Senab, un antiguo amigo de la infancia, máximo responsable. Esta política, con el paso del tiempo, llevó a un enfrentamiento directo del clero de Amón con el propio faraón, pues el poder que el clero consiguió fue tal que el poder político se encontraba muy influenciado por los grandes sacerdotes. El faraón no podía permitir que los sacerdotes no fuesen sus aliados.